miércoles, 20 de junio de 2012

BUENAS PRÁCTICAS EDUCATIVAS

 

 

El hermano de una alumna agrede a un docente del instituto La Fuensanta

El profesor, que expulsó de clase a la menor el martes por su mal comportamiento, recibió un puñetazo en el ojo derecho y una patada en la pierna en el patio del centro
L. Chaparro | Actualizado 15.06.2012 - 01:00
Antonio Luna se ha convertido en el primer docente que este año ha denunciado de manera pública ser víctima de una agresión en su centro de trabajo, en concreto, en el patio del instituto La Fuensanta. Los hechos ocurrieron el pasado miércoles, cuando el profesor fue agredido por el hermano de una de sus alumnas, a la que tuvo que expulsar el martes por su mal comportamiento en el aula, y recibió un puñetazo en el ojo izquierdo y una patada en la pierna derecha. Antonio, de 48 años, dio a conocer ayer, una vez que ha presentado la denuncia ante la Policía Nacional y sepa que el juicio de faltas se celebrará el próximo miércoles, los hechos y el estado en el que se encuentra tras sufrir la agresión, la primera de su carrera, que lleva ejerciendo veinte años como interino, el último de ellos en este instituto.

Todo ocurrió el miércoles cuando Antonio Luna regresó al instituto La Fuensanta después tomar un café a la hora del recreo. Según su relato, nada más entrar en el patio el hermano de la menor -de 22 años y que accedió al centro de manera ilegal, puesto que saltó la valla- "me pegó una patada en la pierna derecha". A continuación, "me preguntó con muchos aspavientos si sabía quién era él y qué tenía en contra de su hermana". El supuesto agresor, siempre según el relato del profesor, "sacó una navaja del bolsillo del pantalón y comenzó a pasarla de mano a mano, mientras que los alumnos decían mátalo, mátalo". En ese mismo momento, la alumna -que ha sido expulsada del instituto, según fuentes sindicales- "me señaló y el hermano me dio el puñetazo", indicó. Tras recibir la agresión, varios profesores del centro, que no pudieron actuar antes, se cruzaron entre ambos para evitar que la situación fuese a peor y se llevaron a Antonio Luna, mientras que el joven, de 22 años, comenzó a proferir amenazas contra él. "Lo que más me duele es que parece que todo estuviera preparado y me siento humillado", aseguró Luna, quien destacó el buen hacer de sus compañeros "porque se pusieron en medio" para evitar más daños. "Estoy en un instituto en el que hay que dar ejemplo y no ofrecer -a los alumnos- ningún espectáculo", consideró.

Antes de que se produjera la agresión, la directora del instituto, al que cada día acuden más de mil alumnos y más de un centenar de profesores, ya había llamado a la Policía Nacional alertando de que una persona ajena al centro había entrado. Sin embargo, antes de que llegaran los efectivos, el profesor agredido tuvo tiempo para atender al padre de un alumno, con el que había concertado un cita. "Eso es lo que somos los profesores, que cumplimos con nuestro trabajo y sabemos resolver la cuestiones de tensión", afirmó Luna. Tras recibir a este padre, el docente denunció los hechos ante los agentes policiales y recibió atención médica de efectivos del 112 que acudieron al centro. El siguiente paso que dio el profesor fue acudir hasta el servicio de Urgencias del Hospital Reina Sofía, desde el que se desplazó hasta la Comisaría de Policía Campo Madre de Dios para interponer la denuncia correspondiente.

Para Luna, la agresión "no es un hecho aislado" del instituto, puesto que "la humillación es constante y las amenazas son incontables". Por todo ello, el profesor solicitará la baja a su médico de cabecera y, más después de recibir el consejo desde la dirección del centro de que se tome dos días "para la calmar la situación". Luna aseguró que una de las posibles causas que llevó a este joven a agredirle es el hecho de haber expulsado a la alumna de clase el martes por su mal comportamiento e incidió en la mala actitud de la menor desde que comenzó el curso: "Desde el primer día ha insultado a los profesores y muchas veces se queda en el pasillo porque nadie sabe qué hacer con ella". "Siempre ha hecho lo que ha querido", añadió y reconoció no entender por qué la joven, que cursa primero de Secundaria, "no ha salido antes del centro".
Y ahora el análisis certero de un profesor de Córdoba.

Carta abierta a la directora del IES Fuensanta de Córdoba

17 de junio de 2012 Estimada compañera:
Vaya por delante mi más enérgica protesta y repulsa por la agresión sufrida por uno de vuestros profesores por parte del hermano de una alumna, y mis deseos de que dicha alumna no vuelva a entrar jamás en vuestro instituto (ni en ningún otro, porque su sitio es un centro de reclusión de menores), y que su hermano sea detenido y se pase una larga temporada a la sombra, ahora que hace mucho calor.
Pero, por otra parte, y con la misma energía, quiero mostraros mi estupor por vuesta tibia reacción ante el hecho, si es que esta reacción ha sido tal y como la que refleja el diario Córdoba en su número de hoy (sábado, 16 de junio de 2012):
El Instituto de Educación Secundaria La Fuensanta expresó ayer su repulsa por la agresión sufrida el jueves por un profesor, en el propio centro a manos del hermano de una alumna de primero de ESO que fue expulsada días antes por su mal comportamiento. Sin embargo, desde el IES se afirma que, afortunadamente, este ha sido "un hecho puntual". La directora del IES La Fuensanta, Gloria de Rueda, subraya que "situaciones de este tipo no son habituales" en el instituto, dado que dicho centro "no es conflictivo". Esa es la razón por la que la agresión al docente les "cogió a todos desprevenidos" en el instituto, donde el presunto agresor, de 22 años, se coló durante el horario del recreo y, tras amenazar al profesor con una navaja, le golpeó en un ojo y en una pierna. Ayer también se celebró una concentración de repulsa a las puertas del centro.  (diario Córdoba, 16 de junio de 2012)
Me resulta INADMISIBLE que la directora minimice el caso señalando que "situaciones de este tipo no son habituales", ya que de ahí se puede deducir que esas agresiones sólo serían preocupantes si fueran habituales. Señora directora: las agresiones a un profesor son SIEMPRE PUNTUALES, si no lo fueran deberían integrarse en las programaciones y en el Plan de Centro, ¿no le parece?
Y claro, como "situaciones de este tipo no son habituales", sigue diciendo la nota que el hecho "les cogió a todos desprevenidos". ¡Claro! ¿Qué manera hay de que no los cojan desprevenidos? ¿Ir a clase vestidos de ninja y armados hasta los dientes? ¿Llevar a clase como guardaespaldas a unos cuantos gorilas de discoteca? ¿Acaso hay que ir a clase, o a tomar un café en el recreo, partiendo de la base de que lo normal es que alguien quiera atizarte por las buenas?
Dice la nota que el agresor "se coló durante la hora del recreo". Bien: ¿por dónde se coló? ¿Volando por los aires o saltando la verja o, simplemente, entrando por la puerta tan ricamente? Si fue este último caso, ¿dónde estaban los conserjes? ¿No es una de sus misiones vigilar quién entra al centro e informarse de con qué intención?
No dice la nota nada de que, mientras se producía la agresión, y según recalcaron los medios informativos en su edición del jueves, algunos alumnos gritaron "¡Mátalo, mátalo!". ¿Y esto ocurre en un instituto que"no es conflictivo"? ¿Qué clase de alumnos "no conflictivos" jalean esos comportamientos?
Me sorprende y me escandaliza el miedo y el entreguismo de los directores a la Delegación, ante hechos como éste o de otro tipo que supongan cierta incoveniencia o cierta mala imagen para la Administración (la Consejería de Educación, en una palabra). ¿Es mejor para los directores callarse y no denunciar públicamente, cada vez que se propduzcan hechos como éste, las situaciones extremas a las que los docentes se ven abocados con mucha frecuencia en institutos y colegios? ¿Temen perder el cargo, y con ello dar dieciocho o veinte horas de clase en vez de resolver asuntos burocráticos casi todo su tiempo? ¿Sabe alguien que las malas contestaciones, las actitudesa chulescas, los comportamientos agresivos son hechos cotidianos en TODOS los centros docentes? ¿Hay que hacer creer a la opinión pública, como le gustaría a la Junta de Andalucía, que los colegios e institutos son diariamente un jardín maravilloso de sabiduría, donde los chicos acuden ansiosamente para libar con profusión el néctar de la ciencia? PUES NO ES ASÍ.
Termino: el día anterior a la publicación en la prensa de dicha agresión, un inspector con el que hablé me contó el hecho, pero me dijo -otra vez con un temor que no me explico- que no lo difundiera, que la Delegación no quería que lo supieran los medios de comunicación, aunque como pude comprobar un día después esta vez sí llegó a publicarse. ¿Y las agresiones, insultos, desprecios y faltas de respeto que se producen a diario, no existen por el hecho de no salir en los periódicos?
Nada más. Espero que ese profesor se recupere y que algún día dar clase pueda ser, para todos los docentes de todos los centros, lo que realmente debería ser: la profesión más hermosa del mundo.
Atentamente:
ANTONIO VARO PINEDA
Catedrático del IES Séneca de Córdoba.

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